Hoy se cumplen 28 años del accidente de Chernóbil

Todo comenzó un 26 de abril de 1986, cuando en la central nuclear se llevaba a cabo un simulacro de corte eléctrico, y comenzó una súbita subida de la potencia en el reactor número 4 de la central, que hizo que el núcleo del reactor se sobrecalentara hasta que desencadenó la fusión del núcleo y una explosión en la que se expulsó gran cantidad de materiales tóxicos y radioactivos (dióxido de uranio, carburo de boro, óxido de europio, erbio, aleaciones de circonio y grafito), y que fueron estimados de unas 500 veces mayor que los liberados por la bomba atómica arrojada en Hiroshima en 1945.

El desastre ya no tenía solución, pero el gobierno intentó ocultarlo, y no fue hasta pasados unos días que el mundo se enteró de lo sucedido, provocando las alarmas de gran cantidad de países.

Iniciaron una labor de descontaminación de la zona y se desalojó y prohibió la entrada a un radio de 30 kilómetros, a la que sólo podían acceder personal autorizado y por periodos cortos de tiempo, para evitar la exposición alargada a la radiación.

Miles de personas trabajaron activamente para minimizar los daños del desastre, intentando sellar la central en una especie de sarcófago y limpiando la zona de desechos radioactivos. Muchos de ellos se expusieron a dosis de radiación letales con trajes muy rudimentarios que apenas les servían para nada, son los que fueron llamados liquidadores. Gracias a ellos la magnitud del desastre fue un poco menor, pero la mayoría pagaron con sus vidas y murieron con una agonía provocada por las brutales dosis de radiación a la que fueron expuestas. Sin duda fueron unos héroes, aunque muchos de ellos ni siquiera fueron informados del riesgo que iban a correr.

El desastre de Chernóbil costó la vida a muchas personas, y otras tantas sufrieron terribles mutaciones, con las que aún hoy tienen que vivir.

En la actualidad Chernobil sigue teniendo un área de exclusión a la que no se puede acceder sin un permiso, y en la que la radiación está muy por encima de la normal y de la aconsejable, y es que algunos de los materiales radioactivos pueden tardar hasta 10.000 años en degradarse, con lo que Chernóbil será por mucho tiempo una ciudad fantasma.

En contadas ocasiones se ha permitido la entrada de cámaras de televisión a la zona de exclusión, y las imágenes son impactantes. Es como si el tiempo se hubiera detenido, y la naturaleza hubiera empezado a adueñarse de lo que un día fue suyo.

Se pueden ver las aulas de los colegios con sus pupitres, dibujos de sus alumnos en las paredes, y libros tirados por los suelos, cubierto todo por el polvo del tiempo y de la radioactividad que acecha invisible.

El parque de atracciones de Pripyat aguarda a que los niños suban a sus atracciones, pero ningún niño volverá a jugar por las calles de ésta ciudad maldita.

La noria se ha convertido en un icono de la ciudad fantasma de Pripyat.

Los centros de salud ya nunca atenderán a nadie y poco a poco van siendo devorados por la vegetación.

En las casas se pueden encontrar pequeños detalles de los que un día las habitaban, sus camas, sus ropajes, sus antiguos electrodomésticos ya inservibles, o maltrechos y mugrientos juguetes que nunca volverán a hacer sonreir a un niño.

Y en las calles la naturaleza ha comenzado a reclamar lo que es suyo, y la maleza y los árboles crecen de entre las calles asfaltadas, ajenas a la radiación. Un paisaje fascinante y curioso que hace pensar.

El vídeo que os ponemos a continuación ha sido grabdo en el año 2014, con la ayuda de un drone, y en él podréis ver la ciudad de Pripyat y su soledad, así como la naturaleza está abriéndose paso entre las calles y los edificios. El autor de éste vídeo se llama Danny Cooke.

Aquel 26 de abril de 1986 el mundo cambió para siempre, y nosotros estamos seguros de que el gran aumento de casos de cáncer de la actualidad en parte son culpa de éste tipo de desastres nucleares, junto con otras muchas cuestiones lógicamente.

No quisiéramos dar al lector la idea de que estamos en contra de la energía nuclear, pues no sería cierto, pensamos que es una energía que debe existir, pero lo que es indudable es que conlleva un gran peligro y debemos luchar en ese sentido en intentar minimizar su elevado riesgo aplicando nuevas tecnologías que conviertan a éste tipo de energía en un poco más seguras.

No queremos terminar el post sin dejaros un enlace que nos parece magistral y que os servirá para aprender más sobre el desastre de Chernóbil, y para meteros en los zapatos de aquellos liquidadores que dieron su vida como héroes anónimos, nos referimos al documental “La noche del fin del mundo“, de un equipo al que admiramos porque cuenta muchas de las cosas que no salen en los medios de comunicación convencionales y porque nos descubre gran cantidad de secretos acallados durante años, a la vez que nos despierta la curiosidad de querer aprender e investigar sobre multitud de temas relacionados con la ciencia y el conocimiento, nos referimos al equipo de Cuarto Milenio, creadores de éste especial sobre el desastre de Chernóbil. Dos horas que os aseguramos que se os harán cortas.

Documental "La Noche del Fin del Mundo". Pinchar sobre la imagen para ver el vídeo.

Documental “La Noche del Fin del Mundo”.
Pinchar sobre la imagen para ver el vídeo.

Años después de éste gran reportaje de Iker Jiménez y su equipo, un reportero de Cuarto Milenio, Santiago Camacho, viajó a Chernobyl para vivir la experiencia in situ, dejando otro reportaje que quizás pueda interesaros, se llamó “Dentro de Chernobyl“. En su reportaje recorrió distintas zonas de la ciudad desierta de Pripyat y captó con las cámaras la desolación de sus edificios, calles, e inmediaciones.

Por último también quizás es bueno hacer alusión al otro gran desastre medioambiental y nuclear que sucedió hace menos años y que a todo el mundo le sonara, el de Fukushima en Japón, y del que creemos que tampoco se nos ha contado toda la verdad, verdad que quizás descubramos dentro de unos años, cuando ya no haya ningún remedio y nuestras aguas y animales estén completamente contaminados.

 

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Fukushima sigue vertiendo residuos radiactivos al mar

El pasado 11 de marzo de 2011, un terremoto arrasó parte de la costa japonesa, desencadenando un posterior tsunami que afectó a varios reactores de la central nuclear de Fukushima, provocando el mayor desastre nuclear de la historia, junto al accidente que tuvo lugar en Chernóbil el 26 de abril de 1986.

Fukushima_barreras

Desde entonces nos han infundido una sensación de que todo está controlado, sin embargo, cada poco tiempo se van filtrando algunas noticias en las que se evidencia de que la situación nunca ha estado bajo control.

La central de Fukushima es en la actualidad más peligrosa que la de Chernóbil, pero nos han hecho creer que el accidente de Japón no fue tan grave como el que ocurrió en Ucrania hace décadas.

Hace ya unos meses la compañía TEPCO (Compañía Eléctrica de Tokio), encargada de la seguridad del perímetro de Fukushima, reconoció la filtración de sustancias radioactivas desde la central al océano Pacífico.

Los intentos por detener éstas filtraciones han fallado, lo que supone que diariamente se están vertiendo al mar unas 1.000 toneladas de agua desde la central nuclear, de las cuales 300 contienen sustancias altamente radioactivas, lo que ha disparado los niveles de radioactividad hasta los 130.000 becquerelios por litro, que es una cantidad suficiente como para matar a una persona.

Por éste motivo las autoridades competentes han elevado al tres el nivel de alerta, mientras el mundo piensa que todo está controlado, en una falsa tranquilidad que puede constarnos caro en el futuro.

Pero parece que verter 300 toneladas de agua radioactiva al mar no es suficientemente grave como para que tomen medidas inmediatamente, ya que ésta peligrosa situación va a continuar al menos hasta marzo, cuando se espera que esté operativo el muro helado que planean construir alrededor de los cuatro reactores dañados de Fukushima, con el objetivo de parar las filtraciones.

Si el muro helado inicial surte los efectos deseados en el reactor cuatro, en el que se va a hacer inicialmente, se construirán otros muros en los reactores uno, dos y tres, también dañados, que podrían entrar en funcionamiento hacia 2015.

Así que desgraciadamente se está contaminando el océano con dosis altamente radioactivas, y las medidas para impedirlo tardarán aún tiempo en estar operativas, con lo que quizás estemos poniendo en serio peligro a numerosas especies marinas y a la nuestra propia, que consumimos luego el pescado que puede estar contaminado.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2013/09/27/ciencia/1380264106.html

Actualización 18/10/2013:

TEPCO reconoce otra nueva fuga de agua radioactiva de uno de los tanques de almacenamiento de la central de Fukushima.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2013/10/18/ciencia/1382079382.html

Actualización 23/10/2013:

TEPCO reconoce que las filtraciones de agua radioactiva han desbordado ya doce de las barreras de protección y se teme que el agua contaminada pueda alcanzar el océano, sin embargo, el gobierno japonés ha aplazado por tres años la descontaminación de los alrededores de la central nuclear.

http://www.antena3.com/noticias/mundo/japon-aplaza-tres-anos-descontaminacion-alrededores-fukushima_2013102200313.html