Fukushima sigue vertiendo residuos radiactivos al mar

El pasado 11 de marzo de 2011, un terremoto arrasó parte de la costa japonesa, desencadenando un posterior tsunami que afectó a varios reactores de la central nuclear de Fukushima, provocando el mayor desastre nuclear de la historia, junto al accidente que tuvo lugar en Chernóbil el 26 de abril de 1986.

Fukushima_barreras

Desde entonces nos han infundido una sensación de que todo está controlado, sin embargo, cada poco tiempo se van filtrando algunas noticias en las que se evidencia de que la situación nunca ha estado bajo control.

La central de Fukushima es en la actualidad más peligrosa que la de Chernóbil, pero nos han hecho creer que el accidente de Japón no fue tan grave como el que ocurrió en Ucrania hace décadas.

Hace ya unos meses la compañía TEPCO (Compañía Eléctrica de Tokio), encargada de la seguridad del perímetro de Fukushima, reconoció la filtración de sustancias radioactivas desde la central al océano Pacífico.

Los intentos por detener éstas filtraciones han fallado, lo que supone que diariamente se están vertiendo al mar unas 1.000 toneladas de agua desde la central nuclear, de las cuales 300 contienen sustancias altamente radioactivas, lo que ha disparado los niveles de radioactividad hasta los 130.000 becquerelios por litro, que es una cantidad suficiente como para matar a una persona.

Por éste motivo las autoridades competentes han elevado al tres el nivel de alerta, mientras el mundo piensa que todo está controlado, en una falsa tranquilidad que puede constarnos caro en el futuro.

Pero parece que verter 300 toneladas de agua radioactiva al mar no es suficientemente grave como para que tomen medidas inmediatamente, ya que ésta peligrosa situación va a continuar al menos hasta marzo, cuando se espera que esté operativo el muro helado que planean construir alrededor de los cuatro reactores dañados de Fukushima, con el objetivo de parar las filtraciones.

Si el muro helado inicial surte los efectos deseados en el reactor cuatro, en el que se va a hacer inicialmente, se construirán otros muros en los reactores uno, dos y tres, también dañados, que podrían entrar en funcionamiento hacia 2015.

Así que desgraciadamente se está contaminando el océano con dosis altamente radioactivas, y las medidas para impedirlo tardarán aún tiempo en estar operativas, con lo que quizás estemos poniendo en serio peligro a numerosas especies marinas y a la nuestra propia, que consumimos luego el pescado que puede estar contaminado.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2013/09/27/ciencia/1380264106.html

Actualización 18/10/2013:

TEPCO reconoce otra nueva fuga de agua radioactiva de uno de los tanques de almacenamiento de la central de Fukushima.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2013/10/18/ciencia/1382079382.html

Actualización 23/10/2013:

TEPCO reconoce que las filtraciones de agua radioactiva han desbordado ya doce de las barreras de protección y se teme que el agua contaminada pueda alcanzar el océano, sin embargo, el gobierno japonés ha aplazado por tres años la descontaminación de los alrededores de la central nuclear.

http://www.antena3.com/noticias/mundo/japon-aplaza-tres-anos-descontaminacion-alrededores-fukushima_2013102200313.html

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Aral: El mar que secó la antigua Unión Soviética

El mar de Aral fue hace años el cuarto lago más grande del mundo, con una extensión del tamaño de Irlanda, tanto es así que se le dio el nombre de mar por su gran tamaño, aunque se trata de un “mar” interior, en el que navegaban barcos y vivían numerosos peces.

Pero los mandatarios soviéticos decidieron traspasar sus aguas hacia Asia Central, para intentar convertir las desérticas tierras en un vergel donde producir miles de toneladas de algodón, para lo que construyeron 45 embalses, más de 80 presas y cerca casi 32.000 kilómetros de canales, condenando al mar de Aral a su desaparición.

Las construcciones se hicieron de forma tan deficiente que los canales pierden tanta agua o incluso más de la que transportan, por lo que hoy día el mar de Aral está a punto de desaparecer.

Fotografía satelital del Mar de Aral en 1989 y en 2008

Fotografía satelital del Mar de Aral en 1989 y en 2008

En la actualidad Kazajistán es uno de los mayores productores de algodón del mundo, pero la industria pesquera que dependía del mar de Aral ahora se encuentra con una zona muerta, por lo que la población y las ciudades que vivían de la pesca se encuentran ahora en la más absoluta miseria.

Ellos han cambiado un problema por otro, y por el camino hemos perdido una de los lagos más grandes que tenía nuestro planeta, y ha hecho desaparecer a la mayor parte de especies que vivían en él. 20 de las 24 especies de peces y otras tantas de aves, así como especies autóctonas de flora que han sido exterminados por la codicia humana.

También se ha visto afectado el clima de la zona, que ahora sufre de tormentas de polvo constantemente, que arrastran no solo polvo, si no también esporas de ántrax, procedentes de la antigua base secreta de investigación biológica de Vozrozhdeniye, abandonada en 1989.
 Esto ha provocado que la región tenga una tasa de mortalidad infantil de un 10%, y que enfermedades como la bronquitis crónica se haya disparado hasta un 3.000 %, o la artritis que llega al 6.000 %. El área que circunda la zona del mar de Aral cuenta además con la mayor tasa de cáncer de esófago del planeta, hasta 14 veces superior a la media de su entorno.
Antes de 2020 la parte sur del lago se habrá secado completamente, y ahora la comunidad internacional intenta recuperar la parte norte, con la fabricación de un muro que ha financiado el Banco Mundial.
Fuentes:

http://es.wikipedia.org/wiki/Mar_de_Aral