La tormenta solar perfecta del pasado 23 de julio de 2012

Desde los escenarios apocalípticos que sonaron a bombo y platillo a partir de la leyenda del fin del mundo para los mayas, raro es la persona que no haya oído hablar, o esté más o menos familiarizada ya con las tormentas solares, y sus posibles consecuencias para nuestro planeta.

El Sol se encuentra desde hace algún tiempo en un cíclo máximo de actividad, cosa que se repite cada 11 años aproximadamente, aunque en la actualidad nuestro astro está más tranquilo de lo que cabría esperar.

Aún así, el Sol de vez en cuando lanza una Eyección de Masa Coronal (CME) y a veces ésta va dirigida a la Tierra. Normalmente no tiene grandes repercusiones gracias al escudo magnético de nuestro planeta, que minimiza los daños y la dirige hacia los polos, gracias a lo que se pueden contemplar bellas auroras, pero el peligro está ahí y algún día podría provocar daños serios en nuestras telecomunicaciones, satélites, etc.

Concretamente el pasado día 23 de julio de 2012, hace algo menos de dos años, una gran tormenta solar pudo chocar contra nuestro planeta, lo que podría haber tenido consecuencias graves. “Si nos hubiera golpeado, todavía estaríamos recogiendo los pedazos”, dice Daniel Baker, de la Universidad de Colorado.

Una CME, o dos según algunos expertos, en un intervalo de sólo 15 minutos, salió disparada del Sol a 3.000 kilómetros por hora, más de cuatro veces más rápido que una erupción normal, atravesando la órbita terrestre pero, por fortuna, la Tierra no estaba allí en ese momento. De haber chocado contra nuestro planeta la Tierra se habría enfrentado quizás a una de las tormentas más fuertes registradas en la historia, más incluso que el conocido “Efecto Carrignton”.

El Evento Carrington de septiembre 1859 fue una serie de poderosas CMEs que golpearon la Tierra de lleno, lo que provocó auroras boreales hasta el sur de Tahití. Tormentas geomagnéticas intensas causaron chispas en las líneas telegráficas, prendiendo fuego a algunas oficinas de telégrafos y desactivando de hecho la ‘Internet victoriana’.

El problema de éste tipo de poderosas tormentas solares es que de producirse en la actualidad, una época en la que todo cuanto nos rodea depende de la energía eléctrica, podría provocar una gran catástrofe mundial. Para hacernos una idea de sus consecuencias basta con empezar a imaginar un mundo sin electricidad durante algunos meses. Nuestras tarjetas de crédito no funcionarían, impidiendonos sacar dinero, y los bancos no podrían acceder a nuestras cuentas bancarias, con lo que el caos no tardaría en llegar. Sin efectivo no tardarían en llegar los problemas de abastecimiento de comidas a los supermercados, o de gasolina para nuestros vehículos. Tampoco nos podríamos comunicar con nuestros familiares pues las telecomunicaciones estarían fuera de servicio. Los transformadores que suministran electricidad se destruirían y podrían tardar años en ser reparados. Realmente sería un problema muy serio en ésta civilización tecnológica.

Aparte de tratarse de dos CMEs seguidas, con tan sólo 15 minutos de diferencia entre ambas, sólo cuatro días antes había habido otra que había limpiado toda la región que recorrieron éstas dos, con lo que no se desaceleraron tanto como habitualmente, provocando una tormenta perfecta.

Por suerte, la Tierra no se encontraba en el punto de mira de éstas dos CMEs, pero si hubiera ocurrido tan sólo una semana antes, dicha tormenta habría chocado de lleno contra nuestro planeta.

La pregunta no es ¿pasará ésto algún día? ¿nos impactará una tormenta de lleno pudiendo afectarnos tanto?… la pregunta es ¿cuando pasará?

No pretendemos ser catastrofistas, aunque pueda parecer lo contrario tras leer ésta última frase, pero es evidente que el Sol seguirá provocando enormes tormentas en sus ciclos habituales, tal y como lleva haciendo millones de años, y tarde o temprano la Tierra estará en la trayectoria de una de éstas potentes CMEs, es cuestión de estadística.

Igual no lo vivimos… a lo mejor pasan cientos de años antes de que ocurra… pero tarde o temprano ocurrirá. Y no será la extinción de la raza humana porque el daño causado no es tanto contra los organismos, de hecho uan tormenta de éstas seguramente pasaría desapercibida totalmente para una tribu no contactada de la amazonía por ejemplo, pero la industria y la vida tecnológica que llevamos supondría un serio problema, del que saldremos adelante como especie obviamente, pero que sin duda pasará a los libros de historia.

Fuente: http://www.europapress.es/ciencia/astronomia/noticia-tierra-esquivo-2012-tormenta-solar-catastrofica-20140507144425.html

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