Expolio en el museo de Malaui (Egipto)

Hace un mes fue saqueado el pequeño museo arqueológico de Malaui, en Egipto, por un grupo de fanáticos (o quizás es mejor decir lunáticos) que reventaron sus vitrinas, rompieron los cristales, destruyeron el mobiliario y destrozaron y robaron casi la totalidad de las piezas arqueológicas que albergaba.

El director del museo de Malaui, Ahmed Abusabur, en una de las salas saqueadas

El director del museo de Malaui, Ahmed Abusabur, en una de las salas saqueadas

Lo que provocó éste desafortunado incidente no es otro que la situación política que se vive en el país desde hace ya algún tiempo, y una multitud furiosa decidió hacerse notar destruyendo el pequeño tesoro arqueológico que guardaba el museo de Malaui, situado a unos 300 kilómetros al sur de El Cairo.

Tras el brutal desalojo de las acampadas islamistas por parte de la policía y el ejército, la mañana del 14 de agosto, un enfurecido gentío se arremolinó a las puertas de la comisaría contigua al museo, y comenzó a ser objetivo de las pedradas y las balas, por el mero hecho de estar allí. La arqueología no tenía nada que ver en el problema político, pero la cercanía con la comisaría hizo que el gentío enloquecido decidiera entrar a destrozar todo cuanto encontrara a su paso.

Tanto el director del centro, como algunos trabajadores intentaron impedir el saqueo, pero la enfurecida gente no se detuvo y la anarquía se apoderó del recinto, golpeando a quien intentó impedir la destrucción del museo, y arrasando con todo lo que en él se encontraba.

Cuando por fin se cansaron y se fueron éste grupo de desalmados, solo quedaron 46 piezas de las 1089 que tenía el museo, la mayor parte de ellos fueron robados, y los que no pudieron llevarse por su gran tamaño los rompieron a conciencia.

Con el tiempo han sido devueltas más de 200 obras en la comisaría local, pero la gran mayoría de piezas nunca aparecerán, una catástrofe para la arqueología de Egipto, y de otras culturas que también estaban representadas en éste pequeño museo.

Entre los objetos recuperados hay estatuillas de Osiris (deidad de la fertilidad y la vegetación), una colección de papiros escritos en demótico o 25 monedas romanas. Pero las joyas del museo de Malaui, y la mayor parte de la colección aún no han sido halladas.

El museo ha pedido ayuda al mundo para rehabilitar las piezas destrozadas y poder costear la reapertura del recinto, y la UNESCO prepara una campaña internacional para conseguir las donaciones necesarias.

Asimismo, UNESCO ha publicado una lista negra con los objetos robados, para hacer más difícil su venta en el mercado negro.

Un lamentable incidente que no arregla los problemas políticos, y que además nos deja daños irreversibles en nuestra historia, y más concretamente en la identidad del pueblo egipcio, que no sólo ha perdido un trozo de su pasado, si no que además la situación no hace más que empeorar las cosas ante el resto del mundo, cada vez con menos ganas de hacer turismo en su país, debido a la tensión que se vive, y la poca seguridad de la que dispone el turista.

Un país precioso, lleno de historia y de cultura que se están cargando con éstas acciones. Una lástima.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2013/09/14/ciencia/1379170705.html

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